Aitor y Mari

Aitor y Mari

Aitor y Mari

Si Aitor no existiera, habría que inventarlo. No es un hombre cualquiera: Aitor se cayó en una marmita cuando era pequeño y desde entonces ha batido varias veces el record de triglicéridos obtenidos directamente del jugo de cebada. Aunque no lo parezca a primera vista, Aitor es un romántico y todos los años sigue amenazando con tirar a alguien al pilón, pero los años no pasan en balde y últimamente se pasa la mitad de las fiestas hibernando en siestas de más de 24 horas.

Mari se ha ganado el cielo varias veces y lo sigue haciendo día a día. Seguro que es una santa y el día menos pensado consigue que Aitor camine sobre las aguas.