Guillermo y Amaia

Guillermo y Amaia

Guillermo y Amaia

Guillermo siempre fue un buen regateador con el balón en los pies. También era un niño esmirriado, pero eso ya no lo es, no sólo por la edad, sino por el cuerpo serrano que hace honor a su apellido. Amaia mantiene el tipo y ha estado varias noches a punto de morir aplastada por su marido pero, como es una buena chica, no se queja demasiado.